¿El capitalismo global en jaque?: crisis estructural y rebelión popular transnacional / William I. Robinson
Tema(s): En: volumen67, número729 (2012), páginas 213-217 Resumen: Las inmensas desigualdades estructurales de la economía política mundial ya no pueden ser sostenidas a través de mecanismos consensuales de control social. Las clases dominantes han perdido legitimidad y ruptura de la hegemonía a escala mundial. Las crisis estructurales son profundas y su resolución requiere una reestructuración a fondo del sistema. Se abordan cuatro argumentos básicos: primero, esta crisis comparte una serie de aspectos de los años de 197 y 1930, junto con otras características que la diferencian: llegada a los límites ecológicos del sistema, magnitud de los medios de violencia y control social sin precedentes, alcance de los límites de expansión del capitalismo, excedente de población mundial y la disyuntiva entre la economía globalizante y el sistema de autoridad política basado en el Estado-Nación. En segundo lugar, las élites mundiales son incapaces de plantear soluciones, hay falta de voluntad o incapacidad de los Estados de desafiar al capital y de su disposición a transferir la carga de la crisis a las clases trabajadoras y populares. Tercero, no habrá una salida rápida al caos mundial, lo que prevé un periodo de grandes conflictos y trastornos profundos. En cuarto lugar, las fuerzas populares mundialmente han pasado de la defensiva a la ofensiva rápidamente, la revuelta mundial en marcha ha transformado todo el panorama político y los términos del discurso. Se concluye que la única solución viable a la crisis del capitalismo global es una masiva redistribución de la riqueza y del poder hacia abajo siguiendo las líneas de un socialismo democrático, donde la humanidad ya no esté en guerra consigo misma ni con la naturaleza.Las inmensas desigualdades estructurales de la economía política mundial ya no pueden ser sostenidas a través de mecanismos consensuales de control social. Las clases dominantes han perdido legitimidad y ruptura de la hegemonía a escala mundial. Las crisis estructurales son profundas y su resolución requiere una reestructuración a fondo del sistema. Se abordan cuatro argumentos básicos: primero, esta crisis comparte una serie de aspectos de los años de 197 y 1930, junto con otras características que la diferencian: llegada a los límites ecológicos del sistema, magnitud de los medios de violencia y control social sin precedentes, alcance de los límites de expansión del capitalismo, excedente de población mundial y la disyuntiva entre la economía globalizante y el sistema de autoridad política basado en el Estado-Nación. En segundo lugar, las élites mundiales son incapaces de plantear soluciones, hay falta de voluntad o incapacidad de los Estados de desafiar al capital y de su disposición a transferir la carga de la crisis a las clases trabajadoras y populares. Tercero, no habrá una salida rápida al caos mundial, lo que prevé un periodo de grandes conflictos y trastornos profundos. En cuarto lugar, las fuerzas populares mundialmente han pasado de la defensiva a la ofensiva rápidamente, la revuelta mundial en marcha ha transformado todo el panorama político y los términos del discurso. Se concluye que la única solución viable a la crisis del capitalismo global es una masiva redistribución de la riqueza y del poder hacia abajo siguiendo las líneas de un socialismo democrático, donde la humanidad ya no esté en guerra consigo misma ni con la naturaleza.
ROSE/230714
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