Política de drogas en América Latina: obstáculos y próximos pasos /

El Autor sostiene que la estrategia prohibicionista y la llamada “guerra contra las drogas” han fracasado en sus objetivos, ya que no han conseguido reducir de manera significativa la producción, el tráfico ni el consumo de sustancias ilícitas. Por el contrario, estas políticas han generado altos co...

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Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Barra, Aram
Formato: 0/Text/
Idioma:Lingua castelá
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Descripción
Summary:El Autor sostiene que la estrategia prohibicionista y la llamada “guerra contra las drogas” han fracasado en sus objetivos, ya que no han conseguido reducir de manera significativa la producción, el tráfico ni el consumo de sustancias ilícitas. Por el contrario, estas políticas han generado altos costos sociales, económicos y políticos, incluyendo violencia, sobrecarga de los sistemas penitenciarios, violaciones a los derechos humanos, fortalecimiento de mercados criminales y problemas de salud pública. Ante este escenario, el autor plantea la necesidad de reformar las políticas de drogas en América Latina mediante enfoques basados en la regulación legal y la evidencia científica. Explica que la legalización no es un fin en sí mismo, sino un proceso que puede dar lugar a distintos modelos de regulación, desde la prescripción médica y la venta en farmacias hasta establecimientos autorizados y mecanismos controlados de acceso. Asimismo, analiza las experiencias recientes de Washington, Colorado y Uruguay, donde se han implementado sistemas regulados para la marihuana con controles estatales sobre producción, distribución y consumo. La tesis central del artículo es que las políticas de drogas deben ser concebidas principalmente como un asunto de salud pública y no exclusivamente de seguridad o justicia penal. Según el autor, una regulación adecuada permitiría reducir la violencia asociada al narcotráfico, proteger a los grupos vulnerables, garantizar derechos humanos, mejorar la eficiencia del gasto público y devolver al Estado el control de mercados actualmente dominados por organizaciones criminales. Aunque reconoce que la regulación no resolverá por sí sola todos los problemas sociales, concluye que representa un paso necesario para superar los límites del paradigma prohibicionista y avanzar hacia políticas más eficaces y humanas en América Latina.